miércoles, 12 de octubre de 2016

La cosmogonía de mi ser.

Estoy triste. Te echo de menos. Quiero un abrazo.
Ni me preguntes por qué estoy triste, ni yo mismo lo sé. Simplemente estoy triste.
Es de esos días en que el corazón se te encoge y se vuelve un poquito más gris, de esos días en que simplemente tienes las lágrimas apunto de desbocarse de tus ojos sin venir a cuento.
He llorado, bueno, no como tal, tan solo se me han escapado un par de lágrimas.
Le atribuyo este día triste al resfriado, sí, se supongo que será eso. Estar resfriado por primera vez en este frío que se aproxima, estar ahogándome en mis propios fluidos y sin ganas de mover un solo dedo.
Debería estar leyendo a Robespierre y a Washington, estudiando para un examen de Historia, o comentando un texto de las Cosmogonías, pero qué más da. Qué más da eso ahora, en este día gris sin sentido.
Quizá debería terminarme el libro que reposa sobre mi mesita de noche, total, no tengo nada mejor que hacer que eso.
Me gustaría huir a un mundo imaginario, huir lejos y no mirar atrás, sin tener que preocuparme por nada ni por nadie. Ese sería mi sueño hoy, no sé. Me gustaría por un instante estar lejos de aquí, estar en otro lugar en el que la noche fuese perpetua y la felicidad palpable.
Eso es todo, quizá podría contar más cosas pero sinceramente no me apetece, sinceramente solo tengo ganas de seguir durmiendo para despertarme cada media hora y acabar mirando al techo.

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