miércoles, 31 de agosto de 2016

La bruja.

He estado recordando.
He estado recordando cosas de cuando tenía cinco años, o seis, quizás siete, no lo sé. Es irrelevante.
Recuerdo, y mis padres me recuerdan, que a veces, de noche, con las luces apagada gritaba: "¡La bruja, la bruja!"
No recuerdo como era la bruja. Solo recuerdo que cuando la veía me giraba, le daba la espalda y gritaba. Aunque algunas veces sólo podía intentarlo. Se me cerraba la garganta, me ahogaba y comenzaba a ponerme nervioso hasta el punto en que se me inmovilizaba el cuerpo.
Una noche fui a entrar en mi cuarto, el interruptor estaba muy alto para mi estatura de aquel momento y tenía que subirme a mi cama, una litera, para poder encenderla. Algo me oprimió el tobillo y salí corriendo. Aquella noche no dije nada a mis padres, simplemente dormí con ellos sin dar ningún motivo.
Algunas noches la oía, la veía acercarse a mí por la ventana de la cocina que estaba frente a la puerta de mi cuarto. Mi cuarto no tenía ventanas. Daba miedo.
En cierto punto de mi vida no sé si fue un sueño o de verdad lo viví, pero tendría unos nueve años y ningún tipo de deseo sexual en mi cuerpo pero tuve mi primera conversación con la bruja. Le prometí que tendría sexo con ella en dos o tres años si me dejaba en paz. Fue una proposición irreal, casi irrisoria. ¿Un niño de nueve años proponiendo sexo a cambio de paz? A día de hoy no me lo creo. Quizás sea un producto de mi subconsciente ahora, siete años después.
Meses después de ese trato me mudé. Me fui a una casa en una urbanización perdida en medio de la autopista y el bosque.
Recuerdo la primera noche, la paz del lugar. Ni el sonido de ningún coche. No podía dormir, demasiada tranquilidad en un lugar nuevo, con mucho espacio para mí y una ventana en la habitación.
No sé cuando, quizás aquella noche, quizás algunas noches después, pero la bruja reapareció. Habían pasado meses desde nuestro pacto, quizás un año, y ella volvió a mi vida. Me preguntó que porqué huía de ella, que si pretendía escaparme e incumplir nuestro pacto. Le dije que no, que me dejara, por favor, que me dejara.
Ella no volvió a aparecer hasta dos años después. Apareció, y yo ya no me acordaba de ella. La había bloqueado en mi cerebro.
Recuerdo quedarme paralizado en la cama, la puerta de mi habitación estaba abierta y a través de ella se podía ver el cuarto de baño. La luz estaba encendida y había una sombra acercándose a mí. Intenté gritar, moverme, pero nada salió de mi cuerpo ni de mi garganta.
Esto se repitió un par de veces más hasta que abandonamos esa casa un año después.
No he vuelto a saber nada de la bruja. Espero no volver a saber nada de ella. Espero que no existiese ahora que he conseguido recordarla.

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